Néstor Rivero Pérez
El autor es historiador, docente y abogado.
El 19 de septiembre de 1914 se dio en el Teatro Caracas, a su vez conocido como ‘Coliseo’, el estreno de la zarzuela Alma Llanera, con arreglo musical del maestro Pedro Elías Gutiérrez y la letra del villacurano Rafael Bolívar Coronado.
Primer escenario
El local sobre cuyas tablas se escenificó la zarzuela, conocido como el Coliseo y luego Teatro de Caracas, venía funcionando desde tiempos coloniales, siendo destruido en 1812 como efecto del sismo acaecido el 26 de marzo de ese año. Otra versión apunta a que fue consumido por un incendio del mismo año.
Rafael Guinand
De acuerdo con información suministrada por la web [https://camaradecaracas.com] en el estreno de la obra intervino el siguiente reparto “Jesús Izquierdo, Rafael Guinand, Matilde Rueda, Lola Arellano, Emilia Montes, María Argüelles y un negrito llamado Mamerto, quien, con su liquiliqui blanco, sombrero de cogollo y alpargatas, bailó joropo con un ritmo único, que le dio un toque especial a la presentación”.
No obstante que en esta primera presentación, según dicha fuente, el público no manifestó su total agrado “la música y la canción interpretada por la soprano Matilde Ruedas impactó de tal manera a los asistentes que, muchos de ellos, salieron esa noche del teatro coreando un estribillo que decía: Yo nací en esta ribera del Arauca vibrador; soy hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol… y del sol”, el mismo que hoy siguen tarareando las nuevas generaciones de venezolanos cuando dejan aflorar la fibra de su nacionalidad. Del reparto inaugural, la historia teatral del país destaca por su don para personajes de comedia el nombre del caraqueño Rafael Guinand, nacido en 1885 quien, cultivando desde jovencito el arte de las tablas se consagró en julio de 1914 -dos meses antes de integrarse al elenco de ‘Alma Llanera’-, con la obra Una viuda Comilfó.
Miedo a una ‘rechifla’
La misma fuente, citando anécdota referida por el profesor Oscar Zambrano Urdaneta, apunta que el autor de la letra, Bolívar Coronado, el día del estreno ocupó de forma discreta una butaca, y al acercarse el final de la obra se escabulló del teatro.
El público quiso conocer al autor y “pidió que…saliera a las tablas. Naturalmente aquel no se presentó…se hallaba ausente (…) Al día siguiente, cuando sus amistades le reclamaron aquella sorpresiva huida, por toda explicación respondió: Me fui porque imaginé que el público me iba a silbar” (Ibidem).
Tras la interpretación inaugural del 29 de septiembre, la pieza Alma Llanera, que a los pocos años adquirió la resonancia de un 2do ‘Himno Nacional’ -hoy interpretado por grupos sinfónicos en Europa y EEUU-, no volvería a representarse hasta “finales de año, en un homenaje que se le rindió al actor venezolano Teófilo Leal, en el Teatro Municipal” (Ibidem).
Sus acordes asimismo, se ejecutarían de nuevo el 31 de diciembre de ese año 1914, para despedir el año viejo en la Plaza Bolívar de Caracas. “Luego, a partir de 1915, se conocería en el interior del país, donde también la música y letra de la canción cautivaron a los auditorios” [Ibidem].
El Sistema de Orquestas y Alma Llanera
‘Alma Llanera’ designa uno de los programas bandera del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, fundado por el Maestro José Antonio Abreu. “El Programa Alma Llanera ha logrado masificar la práctica colectiva de la música, a través de la conformación de agrupaciones, orquestas y ensambles que han ido preservando ritmos y géneros propios de la cultura popular, por medio de un variado repertorio tradicional (…) Se exalta la música venezolana en sus diferentes expresiones, desde el joropo en los estados llaneros pasando por la gaita en el Zulia, la música andina y oriental, el galerón, el tamunangue larense, entre otros géneros que contemplan la ejecución de instrumentos musicales típicos como: cuatro, guitarra, tambora, flautas, carrizos, bandola, conga, charrasca, mandolina, arpa criolla, maracas y bajo“ [https://elsistema.org.ve].
Sinóptico
1775
José Félix Ribas
Este día nació en Caracas José Félix Ribas. Prócer fundamental en la primera etapa de la Guerra de Independencia de Venezuela. Habiendo combatido victoriosamente en 1813 en las batallas de Los Horcones y Taguanes, tendría su actuación más fulgurante en las batallas de La Victoria, el Tuy, Urica y Maturín de 1814.
El Libertador le había designado Jefe Militar de la provincia de Caracas. Rufino Blanco-Fombona describe a Ribas con una pieza habitual: “peleaba con el gorro frigio. Y Juan Vicente González dice del héroe “Vésele [a Ribas] en todas las reuniones…de don Ángel Álamo, donde se resolvió el golpe del 19 de abril (…) Ribas se multiplicó por calles y cuarteles, animando en medio de la muchedumbre incierta…llenando los pechos de entusiasmo” (Juan Vicente González, Biografía de José Félix Ribas).


