VEA / Carlos A. Batatin
La República Bolivariana de Venezuela denunció que, este viernes 12 de septiembre, el buque venezolano “Carmen Rosa”, tripulado por nueve (9) humildes pescadores atuneros, que navegaba a 48 millas náuticas al noreste de la Isla La Blanquilla, en aguas pertenecientes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) venezolana, fue asaltado de manera ilegal y hostil por un destructor de la Armada de los Estados Unidos, el USS “Jason Dunham” (DDG-109), equipado con potentes misiles de crucero y tripulado por marines altamente entrenados.
La agresión contra la nación venezolana fue expuesta este sábado 13 de septiembre por el titular del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Yván Gil, quien desde la sede de ese despacho leyó un comunicado mediante el cual ofreció detalles sobre una nueva provocación por parte de la armada estadounidense, cuando un destructor militar de esa nación agredió a una embarcación de pescadores connacionales en aguas territoriales de Venezuela.

Explicó el canciller que el buque pesquero Carmen Rosa, tripulado por nueve pescadores atuneros, “fue asediado de manera ilegal y hostil por un destructor de la Armada de EEUU, el USS Jason Dunhan, equipado con potentes misiles de crucero”. Detalló que la embarcación yanky desplegó 18 efectivos con armas largas, que abordaron la pequeña embarcación durante ocho horas, «e impidieron la comunicación de los tripulantes, impidiendo la labor y la paz de estos pescadores, plenamente autorizada por el país para operar en nuestras aguas».
Dejó claro que quienes están detrás de estas operaciones, «sólo buscan un incidente que justifique una escalada bélica en el Caribe, con una operación de falsa bandera, como en otras ocasiones ha propiciado el imperialismo estadounidense».
Ante la violación territorial y asedio de la marina norteamericana contra los pescadores dijo que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estuvo monitoreando en todo momento la operación, y registró la provocación con sobrevuelos a la zona en que se registró el incidente, con la finalidad de vigilar y disuadir la agresión estadounidense, así como de proteger a los venezolanos a bordo.
Mediante el escrito el ministro de Poder Popular para las Relaciones Exteriores exigió a las autoridades estadounidense el cese inmediato de esas operaciones que ponen en peligro la paz y la estabilidad en el Caribe, al tiempo que hace un llamado al pueblo de EEUU a que reconozca la peligrosidad de estas maniobras ordenadas por su gobierno, para provocar un incidente armado en el hemisferio.
El pasado 1 de septiembre, durante un encuentro organizado para medios nacionales e internacionales en el céntrico Hotel Meliá Caracas, el presidente Nicolás Maduro, denunció que un mil 200 misiles, apostados sobre 8 buques militares y un submarino nuclear, apuntan sobre el país. «Venezuela está enfrentando la más grande amenaza que se haya visto en nuestro continente en los últimos 100 años», subrayó el jefe de Estado, expresando con precisión que la acción imperialista «…es extravagante, injustificable, inmoral y absolutamente criminal, sangrienta, absolutamente criminal…».
Un día después el presidente de los EEUU dio a conocer en una rueda de prensa, que supuestamente su gobierno destruyó «un barco, un barco que transportaba drogas, mucha droga«. En esa oportunidad aseguró que supuestamente la embarcación salió de Venezuela. En ese momento no ofreció ningún tipo de detalles sobre el anuncio y tampoco fue consultado por los periodistas experimentados que ahí se encontraban sobre su «tubazo».
Horas después, el presidente de EEUU volvió a referirse a Venezuela, para ello empleó su cuenta en la red digital Truth Social. Ahí «posteó» un video en el que muestra el supuesto ataque contra un «narcobarco» que dice proceder de Venezuela. Aseguró en el mensaje que el ataque «cinético», y que se realizó bajo sus órdenes, fue contra «narcoterroristas del Tren de Aragua». También dijo que «el ataque causó la muerte de 11 terroristas».
El lunes 08 de septiembre, en su programa Con Maduro +, el jefe de Estado, Nicolás Maduro, expresó: «Hay todo un debate de los organismos de derechos humanos de los Estados Unidos, del mundo, sobre esta noticia que corrió de manera sorpresiva y que forma parte de un relato para justificar una agresión a todo un país. No tengo ninguna duda de que esa noticia, de la forma en cómo se montó, cómo se anunció y el debate que generó, bueno, sencillamente dejó muy mal parados, en un bochorno a quienes lo anunciaron porque fue todo un debate».
En la edición número 90 de su programa, que se transmite por diversas plataformas, Maduro señaló que tras esa noticia de Trump y el video que posteó el mandatario yanqui, se generó un debate.
«La mayoría de la gente decía que era Inteligencia Artificial. Otra parte decía que era un video viejo de otra parte del mundo y otra buena parte dándole veracidad que atacaron con un misil de alta precisión a una embarcación que iba por el mar sin darle derecho a juicio, a la defensa, y aplicando una pena de muerte marítima. La otra parte más importante del debate que se generó en Estados Unidos y el mundo dicen que es un crimen», manifestó.
Ante todo este debate Maduro, de manera firme, manifestó: «Esperemos que todo se aclarezca».
A continuación el texto íntegro de la cancillería
La República Bolivariana de Venezuela denuncia que este viernes, 12 de septiembre, el buque venezolano “Carmen Rosa”, tripulado por nueve humildes pescadores atuneros, que navegaba a 48 millas náuticas al noreste de la Isla La Blanquilla, en aguas pertenecientes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) venezolana, fue asaltado de manera ilegal y hostil por un destructor de la Armada de los Estados Unidos, el USS “Jason Dunham” (DDG-109), equipado con potentes misiles de crucero y tripulado por marines altamente entrenados.
El navío de guerra desplegó dieciocho efectivos con armas largas que abordaron y ocuparon la pequeña e inofensiva embarcación durante ocho horas, impidiendo la comunicación y el normal desenvolvimiento de los pescadores que cumplían faena autorizada de pesca de atún, en una operación que carece de toda proporcionalidad estratégica y que constituye una provocación directa a través del uso ilegal de exagerados medios militares.
Quienes dan la orden de hacer esas provocaciones están a la búsqueda de un incidente que justifique una escalada bélica en el Caribe, con el objeto de insistir en su política, fracasada y rechazada por el propio pueblo de los EEUU, de cambio de régimen. Colocando sus soldados y oficiales como carne de cañón y exponiendo sus vidas una vez más, repiten la historia de otros acontecimientos que generaron guerras eternas como la de Vietnam.
El incidente refleja la conducta bochornosa de sectores políticos en Washington que, de manera irresponsable, comprometen recursos militares de altísimo costo y soldados entrenados como instrumentos para fabricar pretextos de aventuras bélicas, atentando también contra su propio prestigio y honor militar, al ejecutar esta maniobra tan grotesca y desmedida.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, fiel a su deber constitucional, monitoreó y registró el incidente minuto a minuto con los medios aéreos, navales y de vigilancia que posee, acompañando en todo momento a los pescadores hasta su liberación, demostrando la plena capacidad de Venezuela para vigilar, disuadir y responder ante cualquier amenaza, sin caer en provocaciones que empañen su vocación de paz.
El Gobierno venezolano exige que Estados Unidos cese de inmediato estas acciones que ponen en riesgo la seguridad y paz del Caribe, a la vez que hace un llamado al pueblo estadounidense a reconocer la gravedad de estas maniobras y rechazar la utilización de sus soldados como piezas de sacrificio para sostener los deseos de una élite codiciosa y depredadora.
Nuestro país reafirma su compromiso con la paz y continuará defendiendo su soberanía y la seguridad de sus aguas frente a toda provocación.


