La presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, aterrizó en Nueva York este lunes 21 de septiembre en horas de la mañana. Este viaje al país norteamericano representa la agenda oficial diplomática de participación en la 81ª Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas.
Desde mi ventana, la misma desde donde observé aquella madrugada las naves invasoras surcar el cielo caraqueño y llenar de terror, luto e incertidumbre al país, observo hoy un cielo azul que proyecta senderos auspiciosos y sol resplandeciente.
La diplomacia bolivariana de paz es el camino. La mandataria venezolana está al frente de la nación, con la misión de preservar la paz con justicia para todos los venezolanos, promover acuerdos, alianzas multilaterales para el desarrollo económico, con el objetivo de recuperar el estado de bienestar social alcanzado en la Revolución Bolivariana.
Para el año 2013 el país alcanzó el salario más alto de América Latina, esto entre otros indicadores sociales en las áreas de educación, alimentación, ciencia y tecnología, avalados por organismos multilaterales como la ONU.
No estamos de acuerdo con el presidente de los Estados Unidos en su apreciación expresada en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, sobre lo que fue en realidad un ataque terrorista contra Venezuela y secuestro del presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros y la primera dama parlamentaria en funciones, Cilia Flores. Este tema forma parte de los disensos; se está abordando desde la diplomacia para que la verdad y la justicia triunfe más temprano que tarde.
En los consensos actuales está el acuerdo petrolero y plan de fortalecimiento de la industria nacional de hidrocarburos, aunado al intercambio en las áreas científico-tecnológicas en beneficio de ambas naciones.
El reciente encuentro sostenido hace pocas horas entre ambos mandatarios, Donald Trump y Delcy Rodríguez, reafirma el reconocimiento de la fortaleza del Estado venezolano, representado por su máxima autoridad en las instancias multilaterales y el momento propicio de las relaciones bilaterales para avanzar en los consensos y dialogar de manera respetuosa sobre los disensos.
La primera presidenta venezolana llega de pie y con dignidad a Nueva York, a Naciones Unidas. El país vive un momento muy complejo que demanda de la máxima unidad nacional en torno a los más altos intereses de la república, la paz, el desarrollo y bienestar social.
La visión a largo plazo del proyecto es fundamental para comprender la dinámica actual de subsistencia estratégica que cabalgamos.
El autor es docente


