¡Infierno en el bus! Relato de una pasajera secuestrada por el chofer y sus ayudantes (+Ilesa)

VEA / Iralva Moreno A.
 
 
Las mujeres están expuestas al peligro y el acoso constantemente. Nunca se sabe que pueda pensar la mente de un hombre sin escrúpulos y demente.
 
Una pasajera vivió momentos de angustia y su propio infierno viviente cuando fue secuestrada por un chofer y sus ayudantes de ruta. No obstante y gracias a la providencia resultó ilesa sin ningún tipo de daño de lo que pudo haber convertido en un momento atroz. Aquí te contamos su historia relatada como una crónica por su protagonista.
 
«Siento la necesidad de escribir lo que me pasó hoy, tal vez para decirle a las niñas cuídense mucho más de lo que ya lo hacen o tal vez para contribuir a que no digan que exageramos, no lo sé.Y si alguien me va a echar la culpa por como vestía o donde estaba mejor ni me lea», comienza el relató de la chica, el cual esta colgado en su cuenta personal en twitter.
 
Prosigue explicando que se encontraba en semana radical lo que significa que hay buses hasta la 1 o 2 de la tarde. «Yo no me quería arriesgar y a las 11:45am ya estaba camino a esperar el bus para irme a mi casa, como a los 10 min pasa uno y mucha gente se sube, era una ruta normal como cualquier otra con su aviso respectivo pero de igual forma yo pregunto si pasaba por donde creía y me dijeron que si, me subo y todo normal», comentó.
 
Prosiguió su escrito afirmando que «llegó un punto donde el bus se quedó solo y nada más quedaban los tres tipos del transporte (el chofer, el reemplazo y el que cobra), y yo».
 
 
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La pesadilla parecía comenzar cuando la joven se dio cuenta de que todo había sido una trampa y el conductor no cubría la ruta hasta donde ella se dirigía.
 
«Yo estaba sentada en el segundo asiento por lo cual no me di cuenta que el bus había quedado solo conmigo y cuando llegamos al final de la avenida donde debía dar el retorno para bajar (como repito, era la ruta normal) se estaciona y me preguntan que a donde iba (..) Ahí fue que me di cuenta de todo, literalmente me tendieron una trampa a propósito porque YO PREGUNTÉ LA RUTA y se los dije, «voy abajo por la tal, ustedes me dijeron que pasaban por ahí» a lo cual me respondieron «no, de aquí bajamos directo por donde subimos», señaló.
 
Continuó comentando que el chofer se bajó a orinar mientras los otros dos tipos se sientan a hablarle (uno frente a ella y el otro al lado «acorralándome», explicó al tiempo que rememoró que uno le dijo al otro «que es esa miradera suya desde que se subió la chama, le gustó o que? a lo que responde «bueno si, los ojos se hicieron pa ver, ojalá conocerla» y a mi solo se me ocurre decir algo como «jaja gracias pero bueno a mi me gustan son las mujeres», 
 
 
A esto el hombre le dice: «Pero podemos ser amigos no? Los amigos también hacen cosas».
 
La joven explicó que vivió momentos de terror sin precedentes, cuando un ángel llegó milagrosamente para salvarla.
 
«…Estaba demasiado asustada, intentaba ver números, nombres, líneas y todo estaba cubierto con adornos o cosas dentro del bus, llega el chofer y se para en la puerta de al frente mientras los otros cierran la puerta de atrás dejándome literalmente encerrada empiezan a verse entre ellos y sonreír como preguntándose quien va primero y cuando se me acerca el chofer, justo en ese instante viene un señor corriendo gritando «espérenme» como si el bus fuese a arrancar en cualquier momento y el corriera para agarrarlo», relató.
 
Agregó: «Los tres tipos se miraron de nuevo con cara de arrechera como si les hubiesen dañado los planes y yo solo me sentía muy pequeña e indefensa y ese señor fue mi salvavidas este día Les tocó arrancar y estaban enseñando a manejar al que cobra lo cual aumentó el tiempo al triple y duré en eso una eternidad sin saber que iba a pasar, por fin me dejaron bajar y me dijeron «pórtese bien que nada le cuesta» y me silbaron y demás y yo realmente estaba tan».
 
La muchacha que salió ilesa dijo que debido al susto que acaba de pasar no tuvo chance de grabarse el número de placa y deseó que esa experiencia horrorosa no la viva otra mujer.
 
«Estaba tan asustada que no pude voltear a ver la placa y solo caminé lo más rápido que pude hasta llegar a mi casa donde rompí en llanto porque de verdad fue una experiencia horrible, ni siquiera era solo un tipo, eran 3, jamás iba a poder, que arrechera tener que vivir estas cosas Y digo cosas porque por el simple hecho de ser mujer se creen nuestros dueños y nos creen a nosotras sus juguetes, he vivido demasiadas situaciones como roces en buses o literal hombres masturbándose en su carro mientras me ven», denunció.
 
«No quiero más, de verdad. No exageramos», alertó la joven. ¡Ni una menos!

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