El amor a la salud, pero sobre todo a la vida, quedó en evidencia este martes 20 de octubre, en el piso 22 del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), Caracas, lugar donde se realizó el taller: «Cáncer de mama en lenguaje sencillo», en el marco del «Mes Rosa». La cita fue organizada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit), con el objetivo de crear conciencia sobre esta enfermedad, que provocó cerca de 694 mil muertes en el mundo en 2024, de acuerdo con datos recaudados este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Sí, y decimos que las ganas de vivir siempre estuvieron presentes, porque desde la planificación del evento, hasta la ponencia presentada en horas de la tarde por Carolina Ilarreta, gerente general de Senosalud, testimonios de sobrevivientes, comentarios de científicas, la atención plena de los asistentes y la clausura del acto con las palabras de Carla Contreras, presidenta de Fonacit, tuvieron un solo objetivo: El cuidado de la salud, partiendo de la importancia de escuchar al cuerpo para prevenir, en este caso, el cáncer de mama.
Cerca de las 2:00 de la tarde comenzaron a llegar los participantes al foro, en su mayoría mujeres, trabajadoras de Fonacit, de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt) y de otros entes vinculados al Mincyt.
Al salir del ascensor, lo primero que recibieron fue el lazo rosado, símbolo universal de la lucha contra el cáncer de mama. Una pieza que representa la esperanza, la solidaridad con los pacientes, el apoyo a la investigación médica y la importancia de la detección temprana para salvar vidas. En sus asientos los esperaba un ramo de flores, un gesto que buscó transmitir afecto, respeto, y también dar un toque de sensibilidad, una de las cualidades de las féminas.
Más allá del tócate
A las 2:30 comenzó la actividad, con la ponencia de la representante de Senosalud, Carolina Ilarreta, titulada «Más allá del tócate: Por qué tocarse ya no es suficiente en la estrategia de diagnóstico precoz». Lo primero que comenzó señalando, es que «un cáncer de mama puede estar allí mucho antes de que puedas tocarlo».
En ese sentido indicó que en la organización que representa, una asociación civil venezolana sin fines de lucro, constituida en julio de 2002, tienen varios testimonios de mujeres que padecen la enfermedad y no la detectaron tocándose, pues hay lesiones milimétricas que no se sienten. Ante ello, reafirmó que esta patología en «sus etapas iniciales y más curable, no duele y no se siente al tacto».
Tras explicar que hay más de 199 tipos de cáncer de mama, comentó que hay más de 670 mil muertes por esta enfermedad al año en el mundo. Es la causa de decesos en 157 países de los 185. Recalcó que el 0.5 % afecta a los hombres.
Refiriéndose a la realidad de Venezuela, destacó que el cáncer de mama es la primera causa oncológica de muerte. Basándose en cifras de la Sociedad Anticancerosa Venezolana, dijo que se detectan 8 mil 691 casos al año, lo que representa 24 casos diarios. Se registran 3 mil 515 fallecimientos anuales, es decir, 10 por día.
Remarcó que esta situación se debe a «la falta de prevención. Por eso le comentaba, que la educación es importante».
Más adelante dio a conocer que entre los factores de riesgos inmutables (sin cambios) de padecer la enfermedad, están ser mujer, el riesgo aumenta al envejecer, antecedentes familiares o historial personal de exposición a radiación, inicio temprano de la menstruación o embarazo tardío.
Argumentando estos datos, dijo que de acuerdo a las estadísticas, una de cada ocho mujeres padecerá cáncer de mama. Dijo además que los mayores diagnósticos se hacen a partir de los 52-55 años; «sin embargo tenemos diagnósticos de mujeres menores de 30 años (…)». Al referirse a los antecedentes, alertó que solo 7 % de los diagnósticos tiene antecedentes familiares.
También enumeró que ayuda a prevenir la enfermedad, mantener el peso corporal, es decir evitar el sobrepeso, hacer ejercicios, eliminar el consumo de tabaco y el exceso de alcohol.
La pesquisa sí porque sí
En su disertación, comentó que en algunas mujeres está el mito de que «a mí no me va a pasar». En ese marco dio a conocer que aproximadamente la mitad de todos los cánceres de mama corresponden a mujeres que no tienen ningún factor de riesgo identificable, a excepción de ser mujer y mayor de 40 años, por lo que reafirmó que la pesquisa universal no es opcional.
En ese sentido, tras exaltar que no existe ninguna vacuna para prevenir el cáncer de mama, instó a estar atenta a los signos de esta enfermedad, cuando ya es visible. Entre ellos mencionó dureza, masa o abultamiento en las mamas, dolor, inversión o descamación del pezón. También se encuentra alteración repentina del tamaño y forma de la mama, cambios en la textura de la piel y secreción espontánea del pezón.
Hizo énfasis que entre la nueva estrategia de detectar cáncer de mama, está la evaluación individual, que implica conocer la historia clínica y antecedentes; realizarse la mamografía a partir de los 35 años. Resaltó que este examen detecta tumores no palpables y microcalcificaciones (pequeños depósitos de calcio) y la consulta médica ante cualquier cambio.
Invitó a buscar ayuda en Senosayuda en caso de ser necesario; para ello invitó a consultar la web de la fundación, donde se encuentran disponibles las opciones de apoyo, y también en sus diversas redes digitales.
Vibra positiva para vencer
Mercedes Hidalgo es sobreviviente del cáncer de mama. Su historia de la lucha contra esta patología comenzó hace ocho años. Ella vivía en el estado Nueva Esparta. En 2018 organizaba sus proyectos para irse de Venezuela; mientras planificaba todo. Fue mediante ese episodio que sintió una «pelotica» en su seno, pero no le prestó la necesaria atención por un tiempo, hasta que decidió acudir al médico.
Le mandaron a efectuar los exámenes, y los resultados arrojaron el diagnóstico: Tienes cáncer de mama, le dijeron. Su primera reacción fue llorar y pensar: «Me voy a morir». Luego reflexionó: «¿Por qué me está pasando esto? ¿Qué me vino a enseñar esta enfermedad?» Y desde ahí comenzó el proceso.
Luego de iniciar el tratamiento. Entendió que el cáncer muchas veces viene a decir: «Stop, párate. Debes corregir, hacer cosas que deberías y no las estás haciendo, o corregir cosas que las estás haciendo como no deberías». Comentó que esta enfermedad la ha llevado a vivir experiencias que nunca imaginó, entre ellas participar en desfiles, escribir un libro, su lucha en un libro que lleva por nombre «Ave Fénix: El poder femenino de la resiliencia».
«El cáncer es un desafío fuerte en nuestra vida; pero un aprendizaje muy fuerte», exaltó, al tiempo que añadió que para enfrentar el cáncer o cualquier otra enfermedad, es necesario tener una buena actitud. Dijo que ella tenía dos caminos, «echarse a morir o luchar para vencer». Escogió el segundo camino.
Agregó que el miedo sobre esta enfermedad siempre va a estar; pero eso no debe impedir la realización de los exámenes, la prevención.
En el proceso de la lucha contra el cáncer, creó la Fundación Amar y Sanar, una organización que además de concienciar sobre esta enfermedad, promueve el optimismo con actividades recreativas. Citó como ejemplo, ir a la playa, bailar, entre otras.
Red de apoyo es fundamental
Thaís Navas destacó que el apoyo de la familia y de los amigos, es lo que a veces permite lograr la detección temprana. Fue su caso; su esposo y su hija pequeña eran los que insistían que fuese al médico, pues ella sospechaba que tenía algo. Manifestó que luego del diagnóstico, la muestra de solidaridad que recibió le permitió avanzar.
«Conocí a muchas mujeres que pasaron o estaban pasando por lo mismo y me apoyaron», indicó. Dijo que recibió quimioterapia y lleva seis años como sobreviviente.
«La familia y los amigos son muy importantes cuando pasamos por un proceso de cáncer», remarcó.
«Hay que ir al médico, así sientas algo muy pequeño. No sientas miedo», recomendó. De inmediato agradeció a Dios por estar viva.
Restar los casos
Merling Gámez sobrevivió al cáncer luego de ser diagnosticada en 2021. Este 2026 la enfermedad volvió. Sus ganas de vivir y de volver a vencer la enfermedad están intactas. Tiene fe en que va a vencer. Conversar con ella es sentir energía y luz; ella explica que el optimismo y controlar las emociones, son claves para seguir avanzando.
«Seguí mi control, cada cuatro meses (…) Hace seis meses tuve un diagnóstico, tengo una recaída, en la cual ya me siento en victoria; pasé el primer ciclo de quimioterapia», narró en medio de sus lágrimas y los aplausos de fuerza de los presentes.
Contó que en 2021 cuando supo que tenía la enfermedad, el mundo atravesaba la pandemia por Covid-19. Se encontraba en Colombia, cuando confirmaron el diagnóstico. Le dijo a su esposo: «Regresemos a Venezuela». Quería estar con sus hermanas y demás familiares. Llamó a su hija, que estaba en otro país, y le comunicó la decisión. El fruto de su vientre, «de una» la apoyó.
Invitó a las mujeres a estar atentas a cualquier síntoma, a examinarse. «Ya no basta con tocarse», exclamó. Dijo que la meta debe ser restar los diagnósticos, no sumar. De ahí lo vital de la prevención. Exhortó a cuidar las emociones. «Las emociones nos están enfermando mucho (…)».
Enfatizó la importancia de contar con el apoyo de amigos y familiares para vencer.
Una lucha que no debe limitarse a una fecha
La doctora María Eugenia Cavazza, bióloga de profesión y una de las madres del proyecto Sistema de Vigilancia Epidemiológica del Virus Papiloma Humano (VPH) y su vinculación con el cáncer de cuello uterino en Venezuela, durante su intervención destacó que la lucha del cáncer de mama no debe limitarse a una fecha, es decir, al 19 de octubre.
«¿Por qué un solo día? Hagámonos una pregunta profunda: ¿Qué sucedería si las cosas fueran diferentes? ¿Qué pasaría si en lugar de vestirnos de rosas, de correr maratones, de estampar marcas y los lazos comerciales en las calles para visibilizar una enfermedad tan implacable como el cáncer de mama, habláramos sin rodeos como lo hemos hecho hoy de la crudeza de la enfermedad. Esa que duele, empobrece, que fractura a las familias y que arrebata vida?», reflexionó.
«¿Qué pasaría si el 19 de octubre tuviera la misma fuerza transformadora que el 8 de marzo, Día de la Mujer? Sí de esa manera dejáramos de encapsularnos en un solo color y saliéramos todas a las calles a exigir justicia sanitaria, prevención real y garantía absoluta para la vida, ¿qué pasaría? ¿Qué pasaría si esto fuera abordado de raíz? Porque todas estas movilizaciones, las marcas corporativas y los grandes maratones, no responden por completo a todas las demandas profundas de las mujeres del mundo y de las mujeres venezolanas», añadió.
Resaltó que todas las féminas somos un arcoíris. «Somos valientes, somos estoicas, somos madres, hijas, tías, abuelas; también creadoras, somos todas un compendio de seres humanos que cumplimos miles de funciones vitales en la sociedad y en la familia».
Mencionó que para conectar con ese pensamiento, se inspiró en Argelia Laya, docente, activista política, defensora de los derechos de las mujeres, guerrillera y filósofa feminista venezolana, quien dijo: «Lucharemos por nuestros derechos y los de nuestra patria, porque el problema de la igualdad de la mujer es el problema de la liberación de los pueblos».
En ese sentido, mencionó que «esa visión nos recuerda que la lucha por nuestra salud y bienestar, no puede reducirse a una simple fecha en el calendario, o una campaña de mercadeo. Debe ser una exigencia constante de dignidad, equidad y derecho pleno. ¿Que pasaría si cambiamos la forma en que el mundo nos ve?», concluyó de manera poética.
La mujer de ciencia, explicó previo a este mensaje, que más del 50 por ciento de la investigación científica y social del país, es realizada por mujeres. Mencionó que desde el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, «del brazo firme del Fonacit, se ha visualizado desde larga data la importancia de investigaciones en oncología y en particular en cáncer de mama. Tenemos proyectos que estudian los procesos, ese seguimiento, ese desarrollo desde las células».
Testimonios que transforman
El evento concluyó con las palabras de la presidenta de Fonacit, Carla Contreras, quien manifestó que como bióloga suele apreciarse este tipo de enfermedades «desde un punto de vista muchas veces muy teórico, muy desde lo que son las células, de lo que se puede ver en un microscopio, y entender todo el fenómeno biológico que hay detrás». Sin embargo, destacó que la realidad se palpa cuando se escuchan y conocen los testimonios.
En ese contexto, resaltó la importancia de seguir avanzando en materia científica para luchar contra esta enfermedad. Exaltó que «más del 50 por ciento de nuestras investigadoras en el país somos mujeres. Hay un gran aporte que se hace desde el Fonacit para investigar la salud, principalmente también la salud femenina y estas enfermedades».
Se sumó a lo dicho por las mujeres que la antecedieron en las palabras: Que la prevención contra el cáncer de mama debe ir más allá de una fecha o vestirse de rosa. Es una batalla que debe librarse permanentemente.
De igual forma exaltó la importancia de la solidaridad que se debe tener con las féminas en todo momento, abarcando el momento de la prevención, el diagnóstico y el sobrevivir a la enfermedad.
Recordó que las mujeres «Somos madres, somos hijas, somos cuidadoras; es decir, realmente sostenemos gran parte de lo que es la sociedad».
A Hipócrates, el médico de la antigua Grecia y quien es considerado el padre de la Medicina, la historia le atribuye la frase: «El hombre sabio debería considerar que la salud es la mayor bendición humana. Desde luego, sin salud no hay bienestar ni objetivos».
Así que todos a cuidarnos y a prevenir cualquier enfermedad, entre ellas el cáncer de mama.


