Esto dijo la CIJ sobre el litigio entre Bolivia y Chile: «El curso de agua del Silala es internacional»

«La Corte Internacional de Justicia ratifica nuestros derechos sobre las aguas del Silala y nuestra soberanía sobre el desmantelamiento de los canales artificiales», dijo el Presidente de Bolivia. Foto @LuchoXBolivia

VEA / RT

La Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal órgano judicial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), resolvió este jueves la controversia que mantenían en disputa a Bolivia y Chile sobre el estatus y uso de las aguas del río Silala.

Desde el Palacio de la Paz en La Haya, sede de la Corte, la jueza y presidenta del tribunal, Joan Donoghue, indicó «no hay duda con respecto a que el Silala es un curso de agua internacional».

La magistrada detalló que esa condición fue reconocida por ambos países pese a que al principio Bolivia se oponía; y, por tanto, la Corte no necesitó tomar una decisión a este respecto como se señalaba en la demanda chilena.

Donoghue explicó que, dado su carácter de río internacional, el Silala «está sujeto completamente al derecho consuetudinario internacional, en lo cual las partes están ahora de acuerdo».

Por tanto, dijo, la Corte establece que, como concuerdan las partes en litigio, ambas naciones «tienen igual derecho a un uso razonable y equitativo de las aguas del Silala».

Al respecto, la magistrada también señaló «no le compete a la Corte tratar una diferencia posible de opiniones en cuanto al uso futuro de las aguas».

Demanda y contrademanda

El Silala es un río que nace en el departamento de Potosí, en la alta cordillera de Bolivia, y su cauce tiene una longitud de 10 kilómetros de los cuales cuatro están en territorio boliviano y seis en tierras chilenas.

La disputa se inició en 2016 cuando Chile presentó una demanda contra su vecino para que la CIJ declarara el río como «curso de agua internacional» y que, en consecuencia, los chilenos pudieran usar sus aguas «bajo el derecho internacional».

Bolivia, por su parte, realizó una contrademanda en 2018 alegando que del lado chileno se aprovechaban del río a través de canales artificiales instalados en el cauce, para aumentar el flujo de agua hacia su territorio, por lo que se oponía a que fuera reconocido el carácter internacional al flujo superficial «aumentado artificialmente».

Donoghue dijo que la Corte considera que «las modificaciones que aumentan el flujo superficial de un curso de agua no guardan relación con su caracterización como curso de agua internacional».

Asimismo, indicó que los expertos nombrados por ambas partes en el litigio «concuerdan que las aguas del Silala, ya sean superficiales o subterráneas, constituyen un conjunto unitario que fluye desde Bolivia hacia Chile y hacia una desembocadura común».

La CIJ reconoció el derecho soberano de Bolivia de desmontar o hacer modificaciones a los canales artificiales que llevan las aguas del Silala en su territorio, e invitó a ambas partes a tener en cuenta la necesidad de «realizar consultas de manera continua con un espíritu de cooperación» a fin de garantizar el respeto de sus respectivos derechos y la protección y preservación del río y su medioambiente.

Además, «desestimó» la petición de Bolivia de ser compensada por el Estado chileno «por el uso de las aguas del río en el pasado», leyó Donoghue.

Interpretaciones del fallo

«Nuestro país puede estar tranquilo con la sentencia de la Corte, hemos obtenido la certeza jurídica que fuimos a buscar y los temas en disputa han quedado resueltos de manera definitiva bajo el derecho internacional conforme a las pretensiones de Chile», dijo el presidente Gabriel Boric.

El mandatario comentó que durante el proceso judicial Bolivia «fue poco a poco reconociendo las posiciones chilenas y allanándose» a las mismas. «Reconoció que el sistema hídrico del río Silala es un curso de agua internacional y que tanto Chile como Bolivia tienen derecho al uso equitativo y razonable de sus aguas».

También destacó que el fallo reconoce que el uso histórico y actual que hace Chile de las aguas del Silala «está conforme al uso equitativo y razonable que establece el derecho internacional».

Boric agradeció al equipo chileno que participó en este litigio «por su entrega, por su profesionialismo, por su seriedad y, principalmente, por dar continuidad a una política de Estado en defensa de los intereses» del país.

El mandatario de Chile dijo que la voluntad de su país, tras este fallo, es continuar trabajando con Bolivia «en un espíritu de buena vecindad, de colaboración e integración, en todos los temas que requieren la cooperación entre ambos Estados».

El presidente de Bolivia, Luis Arce, también se mostró satisfecho con la decisión. Dijo, a través de su cuenta en Twitter, que la CIJ ratificó los derechos de su país sobre las aguas del Silala y su «soberanía sobre el desmantelamiento de los canales artificiales».

Celebró que Bolivia «resolvió la controversia con un pueblo hermano» gracias al trabajo basado en estudios científicos y a su estrategia de relaciones internacionales.

«El fallo nos da importantes certezas», sostuvo, por su parte, el canciller de Bolivia, Rogelio Mayta, quien estuvo presente en la lectura de la decisión de la CIJ en La Haya.

A su juicio, la estrategia de defensa de Bolivia ha prevalecido en la Corte, según recoge una nota de prensa de la Cancillería boliviana.

El canciller indicó que la Corte «ha dejado claro que Bolivia tiene derecho al uso equitativo y razonable sobre las aguas del Silala, por lo que queda claro que Chile no tiene ningún derecho para el uso del total de las aguas como pretendía en su demanda».

Asimismo, señaló que el tribunal estableció «Bolivia tiene derecho sobre la canalización que se ha realizado en su territorio (por Chile)» y que el fallo da pie para la restauración de los bofedales (humedales de altura) del Silala que han sido deteriorados por esas obras de canalización.

«Esto se traduce en el derecho a reponer ecosistemas que son hábitats de especies, fuentes de humedad que se encontraban en peligro de desaparecer», explicó.

De esta manera termina este nuevo litigio, entre estas dos naciones suramericanas, en La Haya luego de la controversia por la salida al mar para Bolivia que culminó en octubre de 2018 con un fallo en el que el tribunal concluyó que Chile no está obligado «jurídicamente a negociar un acceso soberano al océano Pacífico» para su vecino.

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