Primero de la final del beisbol: Gran juego y mucho maltrato a la afición (Ver fotos)

Nuevamente quienes asistieron al Estadio Universitario de la UCV fueron víctima de inadecuada atención. Fotos Diario Vea.

VEA / Ildegar Gil

Obstáculos de diversas índoles para ingresar al estadio Universitario de Caracas, visualizó Diario VEA este lunes 23 de enero, durante visita al coso deportivo a propósito del encuentro entre Leones del Caracas y Tiburones de La Guaira, equipos que con gran nivel competitivo rivalizaron por el triunfo del primer careo en la final de la pelota rentada organizada por la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP).

El recorrido para disfrutar del espectáculo que culminó con triunfo de los capitalinos 8-6, generó desagrado entre hombres y mujeres que fielmente acudieron a respaldar a sus respectivos clubes. El primer obstáculo a enfrentar fue la desinformación para establecer contacto con la famosa estructura deportiva: Una vez presente en las tradicionales cercanías que permiten el acceso, advirtieron que las mismas eran infranqueables dada la presencia de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana y de funcionarios de seguridad que presumiblemente están al servicio de la novena «dueña» de casa. Es decir, Leones. Con evidente gesto de asombro y explicable molestia, aficionados y aficionadas manifestaron no haber sido enterados de la situación a través de vía alguna, mientras en los alrededores inmediatos se imponía con clara e inteligible voz, la de los repugnantes (lo son) revendedores de boletos impresos con especificaciones para las diferentes zonas de las tribunas.

Serenamente, uniformados y civiles indicaban a los recién llegados el camino a seguir, luego de lo cual mujeres y hombres de toda edad (incluyendo tercera edad, niños y niñas), se veían obligados a circular por la calzada ubicada bajo la plaza Los Estadios, ocupada (la calzada) a ambos lados por numerosos vehículos probablemente propiedad de asistentes al coso de Los Chaguaramos y caracterizado -además-, por escasa iluminación pública.

«Subes por las escaleras que vas a ver ahí», fue la orientación básica, tras lo cual comenzó el tercer peregrinar. El espacio «…que vas a ver ahí» está cubierto -en alto porcentaje- con desechos sólidos de toda naturaleza acompañado de una buena dosis de excrementos y orina con alta probabilidad (en ambos casos), depositados no precisamente por animales. Subir la cuesta fue, sin duda alguna, una asquerosa y desagradable proeza indigna de un espacio perteneciente a la Universidad Central de Venezuela (UCV), fundada en 1721 y con asiento en la Ciudad Universitaria declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Necesario es acotar que la UCV es responsable del mantenimiento y preservación de las áreas «…que vas a ver ahí», obligación que no parece cumplir, dado el escenario descrito.

Cuatro (4) horas después, finalizado el cotejo y luego de haber escuchado y presenciado que el animador Wilmer Machado (popularmente conocido como Coquito), mutiló el nombre del país (presentó el Himno Nacional como «de la República», en lugar de la República Bolivariana de Venezuela), abandonar el templo inaugurado en el año 1954 implicó avizorar un riesgo que aunque no tan putrefacto como el anterior (al menos en lo inmediato), debería ser tomado en cuenta por quienes organizan el evento. Un enrejado de largos y gruesos tubos plateados, interrumpía el paso de quienes (otra vez incluyendo tercera edad, niños y niñas) aguardaron hasta el out 27 para ver ganar a «su» equipo o «ligar» la reacción de quienes finalmente arrancaron la serie con el peso de la derrota.

No muy práctico parece que este mamotreto de acero se interponga en el libre caminar de un verdadero río humano. Un simple ejercicio mental facilita las terribles consecuencias que podría generar una estampida de miles de seres, motivados para ello por la causa que sea. Este lunes 23 de enero, «…15.298 entradas contabilizó el departamento de ventas de Leones…», señala la página de la LVBP. Es como para pensarlo ¿verdad?

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