Néstor Rivero Pérez

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El 5 de agosto de 1729 falleció, en Londres (Reino Unido), Thomas Newcomen, quien junto con Thomas Savery y James Watt forma el trío de inventores cuyos sendos aportes hicieron posible -con la máquina de vapor- el aprovechamiento del vapor de agua en su modalidad de energía susceptible de transformar cualitativamente una fase de cualquier labor productiva en otra, prohijando la primera revolución industrial y el surgimiento del capitalismo moderno con sus grandes fábricas y la producción en serie.

¿Cómo comenzó todo?

Rasgo distintivo de los seres humanos ya desde el paleolítico fue el de construir piezas y sencillos artefactos con dientes de pescado, madera y piedras de distinta tesitura. Ello contribuyó en la evolución civilizatoria de una especie que saltó del Homo habilis al Homo sapiens.

Así el hombre primitivo, a la par que elaboró puntas de lanza para la caza y aprendió a construir el techo de las chozas para cubrirse de la intemperancia climática, supo acumular un acervo de utensilios que fue perfeccionando en la medida que su inteligencia descifraba procedimientos y le inducía a construir nuevos objetos.

De acuerdo al sabio Marco Vitrubio, se deben a Arquitas de Tarento (430 aC / 360 aC) -astrónomo y matemático pitagórico quien vivió en los mismos días de Platón-, los primeros enunciados sobre mecánica.

Si bien “las reglas de la maquinaria o arte de construir máquinas…son modernas, como lo es también la ciencia de donde provienen, y la mecánica propiamente dicha, o la ciencia que enseña las leyes del movimiento, y que aprecia los efectos de la fuerza aplicada a las máquinas, no se conocía en los tiempos más antiguos, o cuando menos, el conocimiento usual que de ella se tuviese, no merecía el nombre de ciencia” (Wikipedia).

La primera máquina

El antecedente más antiguo de la máquina del vapor fue un pequeño artefacto denominado Eolípila, construido por Hierón de Alejandría (10 dC / 70 dC).

De este personaje se dice que fue el mayor experimentador de la Antigüedad; en un escrito suyo sobre mecánica describió el pantógrafo, iniciativa sorprendente para la época.

En cuanto a la Eolípida: sobre un trípode se colocaba una diminuta caldera con dos tubos que conectaba “a una esfera hueca”, colocada arriba de la esfera con dos tubos curvos que poseían un orificio de salida.

El agua se calentaba en la caldera debido al fuego de la leña encendida debajo de aquella; y los dos tubos inferiores llevaban su vapor al interior de la esfera, cuyos dos tubos salientes posibilitaban la expulsión del vapor, haciendo girar la pequeña esfera rápidamente. Sin embargo, dicha obra de ingenio solo sirvió “para entretener a los niños de la época” (Ibídem).

Ctesibio y Leonardo

Conviene igualmente recordar a Ctesibio, otro inventor de Alejandría y quien habiendo vivido un siglo después de Hierón, también ideó un artefacto que operaba con energía del vapor, una bomba de agua o clepsidra.

Constituyendo el vapor no otra cosa que agua sometida a altas temperaturas, en la Europa del Renacimiento se supo de los dibujos que hicieron figuras como el español Blasco de Garay, con una gran caldera de agua hirviente y ruedas con paleta de una parte, y de la otra Leonardo de Vinci, cada uno por su cuenta, durante el siglo de Carlos V.

Newcomen

Thomas Newcomen se inició como ferretero y proveedor de herramientas para empresas mineras. Al darse cuenta de la necesidad de achicar agua de minas que se inundaban, impidiendo la extracción del mineral, ideó junto con su socio Thomas Savery -ya con los antecedentes de Causs, la máquina hidráulica de Woscester y la válvula de seguridad de Dennis Papin-, y con un diseño práctico del propio Savery, en 1712, reformó dicho artefacto con una estructura que operaba con el vapor y que se accidentaba a menudo por el exceso del calor.

Newcomen suprimió el cilindro envolvente, procediéndose a la condensación del agua mediante una lluvia de agua fría en el cilindro del vapor. Hasta la innovación de James Watt, en 1785, este fue el modelo más conocido de la máquina de vapor que habría de inaugurar la era de la revolución industrial.

Sinópticos

1895

Murió Federico Engels

Hijo de una familia acaudalada, Engels había nacido en Bremen, Renania. En 1822 como universitario se adhirió a la izquierda hegeliana. En 1844 conoce a Carlos Marx, formando una amistad legendaria, que dará contribuciones al pensamiento socialista y la causa de los trabajadores del mundo. En su producción teórica destacan, asimismo, Del socialismo utópico al socialismo científico y Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, clásicos en el estudio de las ideas políticas.

1930

Nació Neil Armstrong

Este ingeniero espacial comandó el alunizaje del Apolo 11, en julio de 1969. Al caminar sobre la superficie lunar junto con Buzz Aldrin le correspondió pronunciar la célebre frase “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad».

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