Colombia no pertenece a la OEA

Duque buscaba aumentar sus riquezas haciéndose con unos 6 mil millones de dólares con la propuesta engañosa de la reforma tributaria. Foto Internet.

Carlos Alberto Soto Soto

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Una y otra vez quedan demostrados los intereses internacionales y políticos sobre América Latina, específicamente, con la manera de tratar el conflicto colombiano por parte de los organismos internacionales, en compañía de algunos medios de comunicación.

El vecino país vive en estos momentos un clima de dolor, desesperación y angustia, debido a las consecuencias de las recientes propuestas de reformas tributarias neoliberales del gobierno de Iván Duque, que generó grandes manifestaciones en diferentes departamentos de la entidad colombiana, arrojando un saldo de más de 30 fallecidos y más de 800 heridos.

Algunas ONG’s han documentado las violaciones masivas de los derechos humanos durante los últimos días de protestas, con 1.089 casos de violencia policial por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), y más 800 detenciones arbitrarias en menos de 1 semana.

Sin embargo, la reforma fue la gota que derramó el vaso, ya que el país neogranadino siendo el segundo más desigual de la región, con niveles de pobreza multidimensional de casi 20%, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), de Colombia, viene acumulando una serie de medidas que dan la espalda a su pueblo.

Y aunque Duque decidió finalmente pedir al Congreso el retiro del proyecto radicado por el Ministerio de Hacienda, las manifestaciones continuaron con un paro nacional, al igual que las violaciones de los derechos humanos a los manifestantes con la omisión de algunos medios de comunicación, ONG’s y organismos internacionales como la Organización Estados  Americanos (OEA), de Luis Almagro, o de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, por ejemplo.

De la OEA es de esperar el nivel de descaro, que luego de cuatro días de protestas continuas en Colombia, Almagro aparece con Juan Guaidó en una reunión y no para intervenir sobre el uso de la fuerza militar en manifestantes colombianos, pero sí para continuar el saqueo de los recursos a Venezuela, a través de las medidas coercitivas y unilaterales en conjunto con los títeres de la oposición venezolana.

No se han pronunciado sobre lo que ocurre evidentemente en Bogotá o en Cali por nombrar algunos de los departamentos con el uso excesivo de la fuerza por parte del Esmad, que ha disparado con armas de fuego para reprimir las manifestaciones y en el que han incurrido en graves delitos de lesa humanidad, con las detenciones masivas arbitrarias y los asesinatos a manifestantes, entre ellos menores de edad.

Estos crímenes, que violan el Estatuto de Roma y que deben ser juzgados en la Corte Penal Internacional, tampoco son importantes para la Agencia de la ONU, Acnur, y menos los más de 60 años de guerra interna a la que le han dado la espalda, y, en algunos casos, políticos se han hecho cómplices de los grupos armados en territorio colombiano con todas sus implicaciones: desplazados, asesinatos masivos, fosas comunes, terrorismo sobre la población, entre otros, y no hemos visto ninguna acción por parte de los mecanismos o instituciones internacionales para mejorar y accionar ante esta situación.

Pero sí es evidente que estos organismos ejercen acciones unilaterales sobre otros países, como lo hacen contra Venezuela, y la Revolución Bolivariana que no se doblega y mantiene su integridad territorial, libre determinación y soberanía, ante las amenazas y pretensiones extranjeras.

Por lo tanto, lo que ocurre en Colombia no es de relevancia internacional para algunas instituciones doblegadas a los intereses del capital que operan en gran parte desde EEUU y Europa. Y, además, por los intereses y alianzas del gobierno de Iván Duque con Washington.

Pero la deuda es la deuda, Colombia acumula más de 150 mil millones de dólares en deuda externa, aunado a una tasa de desempleo mayor a 14%, lo que implica más de 3 millones de colombianos sin empleo formal, y, con la llegada de la pandemia, casi 3 millones de casos reportados y más de 73 mil fallecidos; siendo la última semana la peor de todas con más de 3.300 decesos reportados, lo cual ubica a Colombia en el cuarto país con más muertes reportadas por la Covid-19 durante este período. Es de esperarse, la vida, la salud y la situación económica del colombiano común se ha deteriorado significativamente.

No obstante, en vista del silencio de Almagro y Bachelet aguardamos la esperanza que en cualquier momento Carlos Vives, Juanes y el poderoso aparato publicitario de la derecha llamen nuevamente a la solidaridad internacional de los pueblos y gobiernos, pero esta vez para la realización del Colombia Aid Live.

*El autor es internacionalista

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